La Puna corresponde a una vasta meseta andina ubicada en el noroeste de Argentina, el sur de Bolivia, el norte de Chile y sectores de Perú. Se distingue por sus alturas considerables (habitualmente entre 3.000 y 4.800 metros sobre el nivel del mar), un clima frío y árido, fuerte radiación solar, marcada amplitud térmica entre el día y la noche, además de escenarios conformados por salares, lagunas altoandinas, volcanes y especies autóctonas como vicuñas, flamencos y choiques. El turismo en esta región articula naturaleza, fotografía, avistaje de animales, arqueología y vivencias culturales junto a los pueblos originarios.
Características del turismo en la Puna
- Tipo de viajeros: aventureros, fotógrafos, apasionados por la ornitología, ciclistas de montaña y turistas fascinados por el patrimonio andino.
- Atractivos típicos: salares como Salinas Grandes y Salar de Uyuni, espejos de agua altoandinos entre los que destacan Laguna Colorada y Laguna Blanca, campos geotérmicos de géiseres, miradores volcánicos y poblaciones de altura como Susques, San Antonio de los Cobres y Colchane.
- Estacionalidad: mientras que el período seco, de mayo a octubre, brinda cielos limpios y vías más transitables, los meses de precipitaciones, de noviembre a marzo, suelen dificultar el tránsito y las rutas.
- Infraestructura: los servicios en numerosos sectores resultan básicos o acotados, destacando las rutas de tierra, la baja cobertura móvil, los hospedajes modestos y la lejanía de los centros asistenciales.
Por qué la altura exige cuidados especiales
La principal causa radica en la disminución de la presión parcial de oxígeno. Métodos prácticos:
- A 3.000 m la disponibilidad de oxígeno es aproximadamente el 70% de la de nivel del mar.
- A 4.000 m baja a cerca del 60%.
- A 5.000 m queda en torno al 50%.
Esa reducción afecta la respiración, el sueño, el rendimiento físico y aumenta el riesgo de mal agudo de montaña (MAM) y complicaciones graves como edema cerebral o pulmonar por altura.
Cómo funciona el mal agudo de montaña (MAM) y sus señales
- Síntomas leves: dolor de cabeza, náuseas, inapetencia, cansancio, mareos, dificultad para dormir.
- Síntomas moderados a graves: vómitos continuos, fatiga acentuada, problemas para andar.
- Edema cerebral por altura (ECA): desorientación, pérdida de coordinación (ataxia), somnolencia profunda, conducta extraña.
- Edema pulmonar por altura (EPA): falta de aire estando en reposo, tos con flema espumosa o con sangre, respiración acelerada y poco profunda.
Si se presentan síntomas de ECA o EPA, el paso fundamental consiste en una bajada rápida y asistencia sanitaria.
Prevención: medidas prácticas antes y durante el viaje
- Organizar la aclimatación: procurar no superar los 300–500 m de desnivel diario al pasar los 3.000 m; asimismo, añadir una jornada de descanso por cada 1.000 m adicionales o cada 2 o 3 días, procurando pasar la primera noche en un punto más bajo si cabe.
- Subida progresiva: pasar entre 24 y 48 horas alrededor de los 3.000 m antes de continuar hacia cotas de 4.000 m o superiores.
- Hidratación y nutrición: ingerir gran cantidad de líquidos, prescindir del tabaco y las bebidas alcohólicas, y optar por platos ligeros con alto contenido en carbohidratos.
- Ejercicio físico: reducir al mínimo los entrenamientos exigentes durante las primeras 48 a 72 horas en zonas elevadas.
- Cuidado ante el sol y el clima: emplear crema solar de pantalla total, anteojos oscuros debidamente homologados contra rayos ultravioleta, sombrero y vestimenta en capas para hacer frente a las variaciones térmicas imprevistas.
- Descanso nocturno: el sueño tiende a alterarse debido a la altura; por ello, conviene ir bien abrigado y tener presente que el proceso de aclimatación avanza con el transcurso de las jornadas.
Fármacos y dispositivos aconsejados
- Oxímetro de pulso: instrumento práctico para seguir de cerca el nivel de oxígeno (cifras menores al 90% exigen valoración). Pese a que no reemplaza el criterio médico, resulta valioso en lugares aislados.
- Medicamentos profilácticos: la acetazolamida (como dosis de 125 mg cada 12 horas) facilita una aclimatación más rápida; se aconseja hablar con un especialista previo a su consumo. Presenta restricciones en caso de alergia a las sulfas y otros cuadros clínicos.
- Tratamiento para MAM: ibuprofeno o paracetamol para cefaleas leves; ante un agravamiento, el equipo de salud podría recetar dexametasona para el HAP; frente a situaciones críticas, se requiere oxígeno adicional y un descenso urgente.
- Oxígeno portátil: resulta práctico durante expediciones guiadas; en áreas incomunicadas, es fundamental confirmar la existencia de tanques y aparatos sanitarios.
- Botiquín: incorporar gasas, fármacos para el dolor, remedios contra las náuseas, sueros orales y fármacos de uso personal.
Casos prácticos y ejemplos
- Ejemplo 1 — Excursión breve a Salinas Grandes (≈3.450 m): un turista que parte desde Salta (≈1.200 m) pernocta inicialmente en Purmamarca (≈2.200 m), para luego ascender a las Salinas y descender posteriormente. Como medida preventiva, se aconseja una hidratación adecuada, prescindir de actividades extenuantes y dormir la primera jornada por debajo de los 2.500 m.
- Ejemplo 2 — Circuito por la Reserva Eduardo Avaroa y Laguna Colorada (Bolivia, ≈4.300 m): un recorrido de varios días que demanda una adaptación gradual al entorno. Se recomienda pasar entre dos y tres días en Uyuni/Salar (≈3.650 m) antes de adentrarse en territorios que superen los 4.000 m; asimismo, es conveniente equiparse con indumentaria térmica, un oxímetro y contratar traslados mediante agencias especializadas.
- Ejemplo 3 — Viaje en bicicleta por la Puna: la exigencia física constante eleva la probabilidad de sufrir mal de altura. Conviene trazar etapas iniciales más breves al alcanzar zonas elevadas, incrementar el kilometraje de forma paulatina y conservar una marcha constante.
Cadena de suministro, protección y consejos útiles
- Seleccionar agencias confiables: contar con guías expertos, camionetas 4×4, equipos de oxígeno y teléfonos satelitales o radios para sitios incomunicados.
- Póliza de asistencia y rescate: verificar que el seguro contratado incluya salvamento en zonas elevadas y evacuación sanitaria.
- Conectividad: la cobertura móvil suele ausentarse; conviene informar a los allegados y dejar el recorrido previsto en el hospedaje.
- Provisiones: cargar suficiente agua, snacks calóricos, reserva de carburante y herramientas esenciales en caso de desplazarse en auto propio.
- Cuidado ecológico y social: los poblados originarios mantienen costumbres milenarias; es prudente solicitar autorización antes de retratarlos, además de evitar perturbar a los animales o arrojar desperdicios, cuidando los caminos.
- Gastronomía y bienestar: en elevaciones considerables, el agua hierve a menor temperatura (por ejemplo, a unos 3.000 m lo hace cerca de los 90 °C), lo cual altera los tiempos de cocción; conviene considerarlo al planificar las comidas y su preparación.
Individuos con condiciones especiales
- Embarazadas: consultar al obstetra; en general, se recomienda precaución y evitar ascensos prolongados a grandes altitudes, especialmente en el tercer trimestre.
- Enfermedades cardiacas o respiratorias: consulta médica previa obligatoria. Pacientes con insuficiencia cardiaca, hipertensión pulmonar o EPOC tienen mayor riesgo.
- Anemia o bajo aporte de hierro: reducen la capacidad de transporte de oxígeno y aumentan síntomas; evaluar antes de viajar.
Propuesta de itinerario de cinco días con aclimatación
- Día 1: arribo al enclave base de baja altitud (1.000–1.500 m), reposo e hidratación.
- Día 2: desplazamiento hacia un poblado intermedio (≈2.000–2.500 m), caminata moderada y pernocte.
- Día 3: subida al sector de Puna (≈3.200–3.800 m), conservación de un ritmo suave y pernoctación a la misma altura.
- Día 4: jornada de aclimatación en alta montaña, caminatas breves, supervisión de malestares y empleo de oxímetro de contar con uno.
- Día 5: expediciones a lagunas y salares (≈4.000 m) retornando temprano y eludiendo sobreesfuerzos.
